El hecho de abrir la nevera, echar un vistazo rápido a lo que hay dentro y empezar a sacar ingredientes para preparar un plato distinto cada día, no sólo me llenaba el estómago, lo más importante es que me llenaba como persona….me hacía sentir bien.Lo mejor de todo es preparar un plato para tu gente y ver que, cuando lo prueban, les gusta. Eso sí que me llena y mucho! No hay mayor placer que ver disfrutar a los demás con la comida que has preparado con esmero y cariño.Recuerdo que cuando era pequeña me encantaba ayudar a mi madre en la cocina.



